A SUNDAY LIKE NO OTHER 2



Antes de leer este post quizás debas de leer esto
Y si deseas también este [pero basta con el anterior]

Mañana cualquiera de domingo, padre esta algo intranquilo, caminando de un lado a otro, yo sigo en mi cama y madre me llama a desayunar, le comento del temblor y ella dice que no lo sintió, estaba  en el carro.
Padre esta en la sala leyendo el periódico que acaba de traer y  parece que lee y no lee, lo siento alejado y muy preocupado.

Desayunamos lo de siempre, la leche, el pan, un tamal y algo de carne para almorzar algo tarde, termino y busco alguna sección del periódico y subo a mi habitación.

(…)
– Y encontraste los planos en el archivo?
– sí papá, ya los ubique

Padre entro a mi habitación como pocas veces lo hace, se queda en la puerta y yo estaba en mi cama tratando de leer algunas paginas de el Dominical, el se queda en silencio como pidiendo que le hable, como si pudiera adivinar  sus pensamientos, pero yo sigo inmóvil, sin sonido giro la pagina del diario. El se da la media vuelta y me dice ” voy a ver a la abuela”, sigue caminando por el pasadillo y cuando comienza a bajar las escaleras me dice “Me acompañas?”, yo me levanto de la cama miro por la ventana, me acerco a mi espejo y veo que debo de vestirme, y entonces le grito con la voz de siempre “Papá, dame unos minutos y bajo”

(…)

– Alguien te va acompañar?
– Rita me va a acompañar
– ay! que linda [lo dice con una voz diferente]– voy a sacar el carro

Me pongo el primer jean que encuentro, peino un poco mi cabello, cojo esa carterita que tengo y meto los celulares y mi monedero, cojo el libro que ando leyendo y bajo las escaleras.
Madre me queda mirando como queriendo decir algo y solo atino a decir “ya regreso” ella me mira y dice “vayan con cuidado”. me quedo mirando algo en la televisión, padre termina de cerrar el garage, toca la puerta de la sala y entonces sé que debo salir, cierro todas las puertas  y subo.

(…)
Padre pone su radio de siempre, música en ingles de los 80’s es lo que le gusta, y no me molesto, tenemos gusto muy parecidos y abro mi libro, el silencio nos invade unos minutos hasta que él pregunta sobre mi tesis, y si tengo algún problema con ella, le comento que todo esta bien, pero que al parecer el profesor del curso no le gusta o no sabe mucho sobre aguas, padre se ríe y dice “seguro hay varios que harán estructuras o concreto” y le dijo que sí y que de eso si le parece mas interesante.

Seguimos conversando sobre temas de ingeniería y luego el silencio y vuelvo a mi libro y a sus nombres en japones y a palabras y oraciones que deseo marcar, pero no tengo nada  a la mano con que hacerlo.
(…)
Cierro el libro un rato y recien noto que el sol me esta quemando las piernas, mi cuerpo esta muy caliente y las manos me sudan.  Hace mucho que no paso por la Av Riva Agüero, hace tiempo que no vengo a la casa de mis abuelos. Pasamos por el grifo, la gente en la calle, esa avenida que nos conecta con la casa de la calle Cabana, las gentes afuera y no puedo creer que padre haya vivido por aqui,  siempre me sorprendo, siempre con los rompemuelles, siempre con los niños que corren sin peligro, con el sol que me quema y con los semáforos que no funcionan. “Es domingo” dice padre como excusando a su barrio.
(…) 
Mi tia Libia abre la puerta y Tony, su perro, comienza a ladrarme, dejo que me muerda la mano unos instantes y luego lo cargo. 
– Llegaste muy tarde, ya termino el desayuno
– para la próxima entonces , y ambos se ríen.
Saludo a mi Tía
– Y Rita, hace mucho que no te veo, que milagro?
– Pues sí  tía, hace mucho no vengo 
Dentro de mi tengo la sensación de culpa, “que tengo en la cabeza” pienso, mi abuela  necesita compañía, voces conocidas o familiares y yo hundiéndome por los rincones.
Mi abuelo Gerardo viene a nuestro encuentro, corro la cortina para  que podamos ver el carro, la zona no es la mas segura, y lo abrazo, Gerardo aun no se acostumbra a que yo lo salude con un beso en la mejilla, creo que mi abuelo es solo de dar la mano pero es el único abuelo que tengo y lo saludo como yo quiero.

Entramos a la cocina y mi abuela esta ahí sentada en una silla, intentando estar de ánimos, mi padre la saluda, le da un abrazo, le dice “Elvira” y mi tia Libia le recuerda que es su hijo, mi abuela se alegra, con las manos busca las manos de mi padre, los brazos y la cara, mi padre le da un meso en la frente, le pregunta por  su salud, por sus ánimos y mi abuela dice que no quiere despertar.
yo me acerco, mi papa le dice que he venido yo, la brazo le doy un beso en la mejilla, cojo sus manos y están helados, siento que tiene frió y tiene mucho abrigo, sus manos han perdido la fuerza de cuando podía ver, toda ella ha cambiado desde el derrame.

(…)
No soporto verla comer con las manos, coger el huevo, las papas como en sombras, no soporto ver su mirada perdida, si bien  perdió la visión sus ojos están claros, tan diáfanos que me dan miedo, me da miedo verla en ese estado, la mitad derecha de sus rostro se ha recuperado, hace tanto que lo veia, ahora ya no necesita silla de ruedas, puede caminar pero siempre ayudada por alguien, me reconforta verla  moverse de la cocina a la sala, alegre sonriendo, por que su hijo mayor esta en la casa  a su lado.

Todos hablan de sus cosas de la diabetes de mi abuela, de los problemas de la casa, mi abuelo y sus heridas que no cicatrizan, y ella solo sonríe por que no se siente sola, la soledad la mata y padre lo sabe, pero por alguna razón no se quiebra,  no expresa, somos iguales.

(…)
Elvira termina de comer, y le lagrimea sus ojos, mi abuelo se da cuenta y se para, yo observo atentamente cada uno de sus movimientos, le dice “abre la boca” y ella la abre, mi abuelo procede a quitarle la dentadura postiza, y la deja  a un lado, con cuidado busca una pomada para las encías y se la aplica, luego el trae un poco de agua y pide que se enjuague la boca y vuelve a aplicar una pomada, entonces los dientes postizos quedan a un lado del lavadero en un pocillo con agua y él regresa a su sitio.
(…)
En la sala padre habla sobre las manzanas y membrillo, sobre los camotes que ha plantado en la otra casa, mi abuela esta feliz, supongo le recuerda su época de niña y joven en la chacra, en su Omas querido, la observo y veo como su cabello gris ha crecido, mi tía le hizo dos trenzas como si fuera una niña, ahora es una niña nuevamente, mi padre esta a su lado y veo que sus rostros se parecen, me es inevitable observarla con detenimiento y como sus labios se van perdiendo en su rostros, en sus ojos perdidos, en su mueca al Sonreír.
(…)
Padre se acerca a mi abuelo, le da dinero para sus gastos de medicinas, se despide de mi abuela y le da un abrazo, le dice que quiere que regrese y padre dice que se dará escapadas para visitarla, yo me acerco a despedirme de todos y de mi abuela al final, la abrazo como a una niña y siento sus latidos, rápidos y ansiosos, mi corazón comienza quebrarse, estos sentimientos me chocan y me hacen mas humana, la observo, le cojo las manos y le digo se cuide, que haga caso y que tenga ánimos en las mañanas al despertar, ella me dice que ya no quiere salir de la cama pero que lo intentara, no la puedo dejar, no puedo irme y la abrazo le doy besos en la cabeza, en la frente y la mejilla, le digo que la veré pronto y ella me dice  que me esperará.
(…)
El silencio vuelve y una llamada de madre  me hace notar que ya estamos a mitad de camino, bajamos al mercado por los encargos y regreso a mi rutina.
pd. me arrepiento de no tener una foto de ella, ni cuando fui grande ni cuando fui chica.